Reinas, os adjunto la información que os prometí sobre las aseguradoras de CCOO y UGT que se llevan comisiones de los despidos. Olé, olé. Ya véis, con fondos publicos es muy rentable montar empresas.... Mirad, mirad, porque el caso es primo hermano de lo que se está haciendo con ASturias, pero aquí no nos quejamos tanto porque somos "realistas". Asturias es el paraíso del "calla bobu, que te doy una tarjeta pa que compres en Carrefour". Sólo tenemos 14 centros comercilaes tipo Parque Principado, necesitamos más, ya, ahora... Esto parece el tercermundo, quiero un centro comercial en el Parque Natural de Redes, que nada más que hay hierbajos y está muy mal pavimentado... con mis francesitas no se puede pasar, da asco, está lleno de bichos, a ver si hacen algo... por dios.
Me ha dicho el ginecólogo que la hija que voy a tener igual es un poco raquítica... chachi... así no la tengo que poner a dieta... además conozco un cirujano que te pone unos implantes de unos cuantos centimetros en las rodillas y así estás más alta. Sólo hay que separar la rótula e injertar la varita. Pierdes un poco de gracilidad al andar, pero total... mi niña va a ir siempre en coche.
Os imagináis, raquítica y superalta... qué guapa, le he dicho a mi madre que, si le quiere regalar algo, que me abra una cuenta en INg direct apra que cuando cumpla 14 años poder ponerle siliconas, porque, si es raquítica, asumámoslo, va a tener poco pecho, y eso no es de recibo. Con los intereses de la INg le puedo quitar una costilla para que tenga mejor cintura y el resto lo vamos dejando ahí para que se meta botox a los 30, (yo para ése entonces ya seré una insalvable montaña de celulitis).
Porque mi caso ya está perdido, prefiero invertir en ella. Tengo suerte de haberme quedado embarazada ya, porque en unos meses ya no habrá hombre que quiera follarme, nunca más podré follar, pero da lo mismo, nadie querrá,ya tengo nena, ya mi vida tiene sentido.
Dicen por ahí que soy buena e inteligente, y digo yo ¿para qué sirve eso si tengo celullitis?Daría mi carrera, mis doctorados, mis cursos de formación, mi conciencia política, mi sensibilidad, mi gracia, mis conocimientos de botánica por una cuerpo y una cara nuevos.
Alguna de vosotras puede ayudarme? Supongo que ya es tarde, pero mi sueño lo cumplirá mi hija, ELLA SERá GUAPA.
La noticia de los sindicatos, si sois buenas otro día os doy más sobre la privatización de la enseñanza, ya véreis qué guapo:
"La empresa vizcaina Babcock, actualmente una sucursal de la multinacional Austrian Energy, viene desatando desde su privatización una cadena sucesiva de despidos contra miles de trabajadores vascos mientras que, por su parte, éstos vienen movilizándose en la calle de manera prácticamente ininterrumpida.
El asunto olía a podrido desde el principio: en medio de una orgía de despidos, se privatiza la empresa; sin embargo, ésta continúa recibiendo subvenciones públicas que van a parar a los bolsillos de una multinacional austriaca; esta multinacional, además, lo que pretende es especular con los terrenos en los que se ubican las instalaciones; sólo faltaba conocer el papel de los sindicatos domesticados (UGT, Comisiones Obreras, ELA) en todo esto... y acabamos de enterarnos.
Es mucho peor de lo que sospechábamos, verdaderamente repugnante: los sindicatos van a forrarse, una vez más, a costa del despido de miles de trabajadores. El truco esta vez es el siguiente: la empresa contrata un seguro con una financiera para pagar las prejubilaciones de los obreros; el seguro lo pagará la SEPI, o sea, con dinero público otra vez; finalmente, los sindicatos se llevarán un pedazo de ese pastel en forma de «comisiones». Nunca mejor dicho: ya podemos decir que lo de comisiones obreras se refiere a otro tipo de comisiones, a las viejas mordidas, a las 30 monedas de plata de la corrupcion por venderse al mejor postor (que son siempre los grandes capitalistas).
La «comisión» va a parar a una empresa de seguros propiedad de Comisiones Obreras porque, como ya sabemos, estos sindicatos amarillos son, a su vez, capitalistas y propietarios de empresas financieras como Atlantis que se va a quedar con un trozo del botín de los despidos en concepto de gastos de gestión.
La mordida asciende a 900.000 euros y será pagada con dinero de la SEPI, o sea, con dinero público y se restará de las pensiones de los obreros.
Babcock, que se sostiene gracias a las ayudas del gobierno español a través de la SEPI, ha contratado a Atlantis, una empresa de seguros propiedad de Comisiones Obreras, para actuar como intermediaria en la contratación del plan de pensiones para los trabajadores que han sido prejubilados en el último expediente de regulación de empleo.
La «comisión comercial» pactada por Atlantis para esa labor, que según los expertos del sector es «de todo punto innecesaria», es el 1 por ciento de la dotación final del fondo de pensiones. Aunque aún no está formalizado, la cifra que se baraja se sitúa muy cerca de los 90 millones de euros, lo que reportaría a la compañía unos ingresos de 900.000 euros, unos 150 millones de las antiguas pesetas.
Los lazos entre Atlantis y Comisiones Obreras son tan claros que la compañía aseguradora se anuncia y ofrece sus contratos a través de la página web del propio sindicato, dentro del apartado de servicios. En ella se puede leer que Atlantis Asesores, que es quien ha instrumentalizado este chanchullo, es una empresa participada al 100 por cien por el sindicato. Fuentes de la aseguradora confirman que, efectivamente, han sido contratados por Babcock para participar en este proceso como asesores, al tiempo que defendieron que su labor ha sido de consultora en materia de seguros.
En fin, más de lo mismo: quien asesora a las multinacionales en materia de despidos masivos de trabajadores son... los sindicatos de siempre.
La propia Atlantis se dirigió por carta a varias aseguradoras españolas -Mapfre, BBVA Seguros, la Estrella, Vitalicio, Caser y algunas más- para notificarles el interés de la multinacional en la formalización de un plan de pensiones para 283 trabajadores prejubilados el pasado mes de julio y ofrecerles algunos detalles sobre las características del chanchullo. Junto a las condiciones técnicas, en esa carta remitida a las aseguradoras, Atlantis ya indicaba que los gastos externos -término que fue traducido por algunas de las aseguradoras en las ofertas que remitieron como comisiones de intermediación- ascendería al 1 por ciento de la póliza.
Aún no se puede determinar con seguridad a cuánto ascenderá esta comisión, porque todavía no se ha constituido formalmente este plan de pensiones aunque está previsto para los próximos días, y también existen algunas dudas sobre el montante final. Sin embargo, ya se conoce que rondará los 90 millones de euros.
También participará en la misma otra compañía de seguros recomendada por la Federación del Metal de UGT, con sede en Asturias y que opera con el nombre de Bango. Ésta, sin embargo, no figura en las cartas remitidas a las aseguradoras que han presentado sus ofertas a Babcock.
Lo curioso del caso es que la práctica totalidad de este plan de pensiones será sufragado con dinero público, ya que es la SEPI quien tiene que financiar el plan de pensiones, dentro de los acuerdos de subvención alcanzados con la multinacional Austrian Energy. Así las cosas, el dinero destinado a pagar la comisión de intermediación saldrá de las arcas del Estado y se restará de las pensiones que cobrarán los trabajadores prejubilados.
Pero lo peor no acaba aquí; la desfachatez de los sindicatos no se detiene ante nada. Resulta que la pasada semana, la SEPI descubrió que Babcock había concedido algunos privilegios en el expediente de regulación de empleo a varios jefecillos de la empresa y también a antiguos miembros del comité de empresa pertenecientes a los sindicatos Comisiones Obreras, UGT y ELA. Tan sólo esta última formación ha admitido la veracidad de los hechos, que consistieron en la concesión de una pensión extraordinaria, al tiempo que anunciaba la expulsión de la central de dos personas que formaron parte del comité de empresa de Babcock.
También ha podido conocerse recientemente que el gasto de Babcock en supuestos trabajos de consultoría contratados durante el último año, y que han sido financiados con dinero público, se acerca a los cuatro millones de euros. Entre ellos figura un contrato con la firma Cusan, de la que es socio principal Miguel Cuenca -vicepresidente del grupo público Teneo con el gobierno socialista- por un importe de 600.000 euros.
Esta es la situación: el despido de miles de obreros resulta un negocio muy lucrativo, sobre todo para los sindicatos vendidos de siempre y para los corruptos de los comités de empresa que están saqueando el dinero a costa del sufrimiento de los trabajadores y de sus familias.
Con casi un siglo de historia a sus espaldas, en 1978 Babcock contaba con 5.600 trabajadores. En setiembre de 2004, tras ocho meses de ajuste laboral, se habían producido 258 prejubilaciones y todavía se siguen incentivando las bajas voluntarias para dejar la plantilla por debajo de los 400 trabajadores, lo que supone que en el plazo de 25 años habrá perdido 5.160 puestos de trabajo. Pero tras este salvaje despido masivo, la situación de Babcock empeoró de forma sustancial porque, aunque digan lo contrario, el problema no son nunca los trabajadores sino los capitalistas. Los trabajdores son la solución, los capitalistas y su podrido Estado son la ruina. Así lo demuesra el caso de Babcock
La trayectoria de Babcock desde 1978, cuando fue nacionalizada y entró a formar parte del INI (Instituto Nacional de Industria, hoy llamado SEPI), ha sido errática. Fue inicialmente una empresa privada, en 1978 se nacionalizó y, finalmente, fue de nuevo privatizada dos veces: una primera en 2001 y otra tres años después.
En julio de 2001, la Unión Europa autorizó la venta de la planta de Trapagaran (Vizcaya) a la multinacional alemana Babcock Borsig. En octubre de ese año firmaron la compra. Apenas cuatro meses después, la multinacional alemana entró en suspensión de pagos, para derivar luego en la quiebra, lo que dice bastante de la sagacidad capitalista del PP, entonces en el gobierno. Para entonces, la multinacional alemana había recibido ya más de 115 millones de euros para poner en marcha un plan de actividad industrial que nunca existió.
Desde setiembre de 2002 se iniciaron diferentes actuaciones para conseguir un nuevo comprador, pero el proceso se alargó, cayendo en una subasta que duró cerca de un año, ante los ojos atónitos de los obreros que no se lo podian creer:
→ la SEPI anuncia una venta a Duro Felguera, que fracasa...
→ la sociedad Maessa, del Grupo ACS, encabezado por Florentino Pérez, da marcha atrás a sus intenciones de comprar después de haber firmado un acuerdo el 20 de enero de 2004...
→ en diciembre de 2003 el grupo Enviroarc-Aker Kvaerner paraliza el proceso de venta ofreciendo la ridícula cantidad de 100.000 euros por quedarse con ella (Esta fue la multinacional que hundió a Mecánica de la Peña, también del sector vasco de bienes de equipo)...
→ por ese mismo precio la SEPI se decide finalmente para que Babcock cayera en las garras de Austrian Energy, filial del grupo monopolista austriaco ATB...
Con la venta, la SEPI pone a la empresa al borde de la liquidación ya que se trata de una maniobra especulativa: la empresa vendida cuenta con un valor patrimonial de terrenos, que actualmente no utiliza, por un valor próximo a los 50 millones de euros, o sea, 500 veces el precio que han pagado por ella. Es un gran escándalo, una operación de especulación inmobiliaria sin escrúpulos que descapitaliza aún más la empresa.
Austrian Energy sólo piensa en especular porque no tiene plan industrial ni rumbo y mantiene una estrategia que tan sólo permite pensar en una liquidación a plazos de Babcock. A pesar de ello, la SEPI ha seguido transfiriendo 122 millones de euros anuales de subvenciones públicas, según dicen para garantizar las inversiones en la planta vizcaina.
Además la multinacional considera que las empresas filiales Isotrón y Babcock Montajes no forman parte del negocio central de la empresa, por lo que pueden dejarlas caer en cualquier momento y por eso mantiene negociaciones con el grupo mexicano Ultramar y con otras empresas para su venta.
Austrian Energy ha desviado contratos a otras sucursales de la multinacional y no apareció nunca el apoyo financiero que habían prometido. La ronda que realizaron los jefecillos de la sociedad ante un numeroso grupo de bancos permitió comprobar el nulo respaldo de las entidades financieras a la compañía austríaca.
La SEPI ha puesto dinero público en manos de la multinacional sin ningún relanzamiento industrial, aunque ofreció garantías a la plantilla ante el supuesto de que se produjera una nueva situación de crisis. La sociedad estatal, por el momento, se niega a incluir en estas garantías a los trabajadores de las filiales Isotrón y Babcock Montajes.
Todo pende un hilo. La SEPI se comprometió a asegurar a los trabajadores de Babcock que permanecen en activo los salarios de los próximos cinco años, pero el compromiso no queda suficientemente claro en el borrador entregado por la sociedad estatal.
Consecuencia de todo ello: tras Mecánica de la Peña y Babcock, la pérdida de empleo es brutal en este decisivo sector de bienes de equipo, que en Euskal Herria contaba con una fuerza laboral importante. Por supuesto, los monopolistas se llenan los bolsillos sin ningún tipo de prejuicios y con ellos colaboran unos sindicatos domesticados y corrompidos hasta el tuétano."